Todos sabemos que el lenguaje corporal o no verbal es clave cuando hablamos en público. Por eso, hoy quiero compartir 7 gestos para usar el lenguaje corporal y transmitir seguridad y confianza cuando hablamos en público, ¡al lío!

 

Controla el lugar del aterrizaje

Antes de levantarnos para empezar una presentación, es básico visualizar donde vamos a pararnos al empezar. Cuando escojas el punto, fíjate que esté en el centro del espacio en el que te vas a mover durante tu presentación. Tener claro el lugar, hará sin que te des cuenta, que la gente perciba que estás seguro y ya habrás causado una buena primera impresión. Cuando te muevas, desplázate tranquilamente, sin prisas y mirando de frente eso acabará de convencerles y te permitirá dominar mejor los nervios que a menudo se reflejan en el lenguaje corporal.

Cuerpo erguido

Para tener una buena posición corporal lo más práctico es que te imagines un hilo que te tira de la cabeza para que tu cuello se estire y tu cuerpo no se cierre. Presta atención a tus hombros y no los subas, ya que es un gran delator del nerviosismo. Hombros bajos por favor y cuerpo tenso, pero no agarrotado.

Enseña las palmas de las manos.

Culturalmente tenemos asumido que cuando alguien nos muestra las manos está siendo transparente con nosotros, honesto y que es confiable. Por eso cuando alguien nos culpa tenemos tendencia a enseñar las manos, del mismo modo que si nos apuntan con un objeto amenazante, levantamos las manos y enseñamos las palmas. Este recurso, transportado al lenguaje corporal, lo denomino servir platos. Acompaña tus palabras con un gesto como si sirvieras platos, pero en lugar de servir comida en los platos, estás sirviendo tus ideas. Tu público va a sentirse integrado i tendrá una mejor predisposición a aceptar y compartir tus ideas.

Afirmaciones contundentes pero no agresivas.

Ser contundente no implica ser agresivo. El movimiento que te permitirá encontrar este dulce equilibrio entre los dos conceptos, es subir las manos de arriba abajo con un gesto continuado. Puedes utilizar las dos manos o solo una de las dos. No necesitarás subir el volumen ni señalar con el dedo índice a nadie para darle fuerza a tus palabras. Los políticos están abonados a este movimiento, especialmente los de la vieja escuela. Fíjate en ellos la próxima vez.

Coloca las ideas en el espacio

Este es un truco muy efectivo para estimular tu lenguaje corporal y que va a ayudar a entender mejor tus ideas. Principalmente por dos motivos:

Primero:

Cuando colocamos las ideas en el espacio que nos rodea, estamos abriendo el cuerpo y esto es básico para transmitir seguridad y confianza. Despliega tus brazos y sitúa los conceptos en el espacio ara que tu cuerpo se estimule. El cuerpo, igual que la voz, tienen tendencia a estimularse de un modo natural, pero cuando empezamos a hablar, los nervios nos suelen atenazar y una de las primeras víctimas es nuestro cuerpo que tiene tendencia a cerrarse. Si empiezas estimulándolo, vas a ver como ganas presencia y tu gesticulación se vuelve cada vez más fluida. Es una manera muy eficaz de poner en modo “ON” nuestro lenguaje no verbal.

Segundo:

Cuando colocamos las ideas en el espacio estamos creando una imagen en nuestra audiencia, que mentalmente va a asumir donde se sitúan los argumentos que están compartiendo. Así que a partir de entonces, no hará falta que te refieras a esa idea, sino que solo deberás señalar el espacio donde las has colocado porque la gente ya la habrá visualizado y eso es clave. ¿Por qué?, porque si queremos que nuestra audiencia entienda y recuerde con más facilidad lo que le hemos dicho, es necesario que visualicen lo que les explicas. Por eso contamos historias, ponemos ejemplo, utilizamos metáforas o replicamos movimientos con las manos. Cuando quieras comparar 2 ideas este recurso se hace aún más imprescindible de utilizar y te va a ayudar muchísimo a transmitir esa solvencia que buscas.

La mirada.

Todos sabemos que mirar a los ojos transmite confianza, igual que enseñar las palmas de las manos, así que préstale mucha atención. No mires el suelo, no mires al maldito powerpoint, focalízate en el público que te está prestando su atención. Y pensaréis que esto está muy bien pero que a veces hay miradas que intimidan, en ese caso busca las miradas que te hagan sentir más cómodo y pasa de puntillas por esas otras miradas incómodas.

Ahora bien, ¿qué pasa si estás hablando con una sola persona?, ¿cómo le sostienes la mirada sin quedarte en blanco o hacerte u lío con lo que querías contar? La solución es muy sencilla, mira a tu interlocutor donde empieza la nariz y se juntan las cejas. La otra persona no se va a dar cuenta y tu podrás concentrarte en lo que tienes que decir sin que te moleste su mirada. Pruébalo. Vas a derretir a cualquiera sin despeinarte.

Colocación de los pies.

Los pies tienen que estar a la altura de tus caderas y hombros, si eres nadador o tienes la espalda como un palillo, quédate con las caderas. De esta manera evitaremos los movimientos compulsivos que muchas veces hacemos cuando hablamos en público. Esta postura también nos va a dar más estabilidad y se nos verá mucho más sólidos. Una vez hemos estado un par de minutos en el centro de escenario y con esa postura, podemos empezar a movernos por el escenario.

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